La maquinaria alemana presenta su candidatura a campeona del mundo frente al resto de selecciones.
Como ya dijo en su momento el jugador inglés Gary Lineker: “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania“.
Esta mítica frase define a la perfección lo que es Alemania, un equipo ganador que siempre hace un buen papel en competiciones importantes.
Para este Mundial de Sudáfrica, el seleccionador teutón Joachim Löw presenta un equipo joven y renovado que une lo mejor de aquél equipo subcampeón – disciplina táctica, compromiso, competitividad, valores plasmados en jugadores como Klose, Schweinsteiger, Mertesacker - y ese salto de calidad y osadía que han aportado los jóvenes.
En este sentido queremos hacer mención especial al jugador del Werder Bremen Mesut Ozil ; este chico de tan solo 21 años es el fiel reflejo del cambio de mentalidad instaurado en la selección alemana, es un jugador diferente, con una excelente visión de juego y magnífico último pase que dará mucho que hablar a lo largo de todo el Mundial.
Por poner un único pero a la excelente puesta en escena que nos regaló en la noche de ayer Alemania, decir que el rival al que se enfrentaron, Australia, no ofreció con total exactitud el potencial de esta selección ya que los Aussies ofrecieron un nivel muy por debajo de lo esperado, dieron continuas facilidades que permitían a los teutones desplegar todo su juego y que finalmente se vio reflejado en la contundencia del resultado final.









Alemania siempre ahi, de todas formas esta es la Alemania menos “alemana” que yo recuerde, tocando el balon con gusto y todo, mención especial como bien decis para Ozïl, una maquina el tio este……………
Alemania es un conjunto ordenado y es inusual que pierdan los papeles. Esa seriedad se concibe en la buena ocupación de los espacios porque su juego posicional es capaz de ocupar todos los sitios con rigor táctico. La baja de Michael Ballack y la escasa capacidad creativa de sus mediocampistas limita su potencial. Además, los centrales son más físicos que técnicos y recurren a la amplitud de sus laterales. Khedira y Schweinsteiger basan su fútbol en los disparos lejanos.
Australia ha sacado a relucir una de sus carencias más evidentes a raíz de la expulsión: la distancia entre líneas. Suelen quedarse bastante lejos del área contraria en la fase defensiva y eso conlleva una distancia grandísima hasta la otra portería que requiere resistencia física y unas rápidas transiciones. La línea defensiva no tiene salida de balón, es excesivamente lenta y queda prácticamente vendida si sale de su zona (por eso despejan y no buscan asociarse en corto).
Un saludo desde Panorama Fútbol