En defensa de La Becaria de la RFEF

 

20110123 Turienzo Alvarez

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Se llamará Ángela. O Bea. O Clara. O quién sabe si María. Pero ya todos la conocerán para siempre como La Becaria. Una chica joven (se supone) que quería abrirse paso en el periodismo y que se encuentra en el ojo del huracán, recibiendo palos de un lado y de otro. Casi todos inmerecidos.

Ya cuando salió el reportaje en la página web de la RFEF, era fácil imaginar cómo se había podido producir. Sabemos cómo son las redacciones. Un periodista no muy senior, periodista que muy posiblemente ni siquiera ha conocido al presidente de la RFEF, al quien le toca lo del cambio del árbitro y se le va un poco la pinza. Un periodista que no se daba cuenta de las consecuencias de lo que hacía, de la repercusión o la importancia, que no sabía – aunque debía – de que hacía algo mal.

Un error y el lío está servido – aunque se retirara la noticia en tan  sólo diez minutos.

Pues, según la RFEF, resulta que era La Becaria. Suena a excusa barata, a escudo detrás del cual esconderse. Pero es que también suena real.

No obstante la posibilidad de que no sea cierto, supongamos que lo es. La Becaria cometió un error, sí.

Que si es una becaria:  vete a buscar la palabra en un diccionario, dónde se habla de estudios, de colegiales. La Becaria está para aprender – y de los errores también se aprende. A base de prácticas se supone que aprende qué hacer y qué no hacer. Vaya si recibió una lección.

Escribió La Becaria, como ya saben todos, que el árbitro “pitará bajo la atenta mirada de Mourinho que se considera perjudicado por los arbitrajes de los últimos meses.”

En el periodismo, el dato que añadió al artículo es perfectamente lícito; tratando de la página oficial de la Federación, no tanto. Se supone que no sólo tiene que ser estrictamente neutral sino que tiene parecer estrictamente neutral.

Es una cagada seria ¿Pero realmente es una ‘burla’ como se ha comentado? ¿Una falta de respeto? ¿Acaso no es verdad? ¿Ha criticado a alguien? ¿Realmente demuestra prejuicios? ¿Es un intento de predisponer a los árbitros en contra del Madrid?

O es que La Becaria pensaba inocentemente que era un trozo de información con la cual podría añadir algo a su reportaje, contextualizarlo? ¿No será que La Becaria pensaba que era lícita? ¿No será que esto lo ha leído y escuchado por todos lados, que el tema arbitral es un tema tan dominante en los medios que no lo podía evitar, y que pensó más en ser periodista que en ser redactor de la Federación?

¿No es que La Becaria es una becaria, que aprendía, que no sabía? ¿Que se equivocaba, sin más? Sin maldad. Y no olvidemos que cuando alguien que sí sabe vio el reportaje, lo quitó. Fácil es imaginar a La Becaria acojonada. ¿No será que con los intereses hay por detrás de los medios, es un poco jeta y muy desproporcionado  atacar sin piedad a una joven que cometió un error?

¿No es un poco fuerte que a La Becaria, que se supone supervisada, se le pinta como la gran culpable, como una especie de criminal malvada?

Tranquilos, que ya no volverá a trabajar en la RFEF. No por haberse equivocado, que también, sino porque La Becaria es becaria. Y eso ya no es lo que era. ‘Becario’ ya no suele significar aprendiz; ya no recibe una educación sino que da su sudor. Si hay una conclusión realmente importante en este caso es ésa: basta ya de que las empresas utilicen a los becarios como trabajadores baratos de usar y tirar. Y que encima los tiren a los pies de los caballos.

Por Sid Lowe

Sid Lowe vive en Madrid y escribe una columna semanal para Guardian.co.uk. También escribe regularmente para The Guardian, World Soccer, la prestigiosa revista FourFourTwo y el Telegraph. Trabaja como comentarista deportivo para distintas cadenas de Televisión en España, Asia y EEUU.

Desde Enero de 2.011 colabora en nuestro Blog www.lascosasderobin.com .

Un comentario en “En defensa de La Becaria de la RFEF

  • Totalmente de acuerdo con esta opinión, SID.

    Ya sea la excusa verdad o no, yo creo que la RFEF debería haberse explicado de otro modo. No con un “fue la becaria” sino con un “fue un error por nuestra parte” o “en ningún momento quisimos decir eso”. Metiendo a La Becaria dentro del escudo también y no ponerla, a la pobre, de chivo expiatorio.
    ¿Y por qué me da a mi que Mourinho querría a esa Becaria para su gabinete particular?

    Gracias por el último párrafo, es mi siguiente paso.

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