Nuestro siguiente análisis recaerá sobre los generales que gobiernan la sala de máquinas de estos transoceánicos… Sí, como no podía ser de otra manera hablamos de Pep Guardiola y José Mourinho.
¿Quién es mejor?
Pep Guardiola:
Técnico de la casa, criado en La Masía y experto conocedor de todos los entresijos que conforman el club Catalán. Recibió formación directa del “cruyffismo” ya que durante varios años fue el director de orquesta del Dream Team, aprendizaje que ha sabido asimilar y poner en práctica ya en su etapa como líder del banquillo.
Su figura como entrenador es corta pero gloriosa, único entrenador Español capaz de ganar un triplete y también único en el mundo en conseguir lo que nadie ha logrado nunca, el codiciado sextete (todos los títulos posibles en una temporada). Además hay que añadir a su currículum el haber sido el técnico más joven en alzarse como campeón de la “Champions League”.
Dejando a un lado de todos los éxitos deportivos, Guardiola trata de dar una imagen comedida, sin entrar en provocaciones y causar polémica gratuita. En ocasiones parece que le deslumbran lo mediático de los focos queriendo apartarse de su luz cegadora y regalando un falso protagonismo a los jugadores de campo.
José Mourinho:
El técnico portugués llegó a la casa blanca con la vitola de ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Cierto es que allí donde ha ido, equipo al que ha hecho campeón.
Lo hizo con el Oporto logrando su primera Copa de Europa, prosiguió su exitosa carrera en Londres, en el Chelsea : Con los Blues logró innumerables trofeos, después de su periplo por tierras Inglesas viajó hasta Italia para dirigir al Inter de Milán. El conjunto Italiano no iba a ser menos y también lo hizo campeón : después de casi medio siglo los neoazurri volvían a reinar en Europa a manos de un imponente José Mourinho que esa misma temporada lograría las tres hojas del trébol: Liga; Copa y Champions.
Al contrario que su homólogo Catalán, el técnico de Setúbal adora los focos, la polémica y lleva hasta el extremo la crispación del rival. En su afán de desviar la atención sobre el grupo asimila todas las críticas hacia su persona aliviando de toda responsabilidad mediática a sus futbolistas.
El duelo entre estos dos genios de los banquillos está servido…
¿Quién es mejor?
No existe respuesta para esta pregunta ni ahora ni nunca . Los dos son sin duda alguna el máximo exponente de lo que un entrenador debe ser. Es cuestión de gustos futbolísticos y en este caso más de colores.
Cesar L. Perez
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