
Los aficionados al fútbol somos `lo peor´. En el fútbol como en la política, nos empeñamos en creer que somos totalmente independientes y que nuestra opinión es nuestra, nuestra y sólo nuestra. Pero resulta que un día te levantas y descubres que lo que literalmente te han metido en la cabeza, que lo que no eras, que lo que tu club nunca haría, pues coge y lo hace. Pelotazos inmobiliarios, fichajes imposibles… Y piensas, ¿ahora qué? Pues nada, ahora a justificarse y a negar lo que se dijo y se grabó.
Claro que… ¡Qué demonios! Haces muy bien porque hay que entrenarse, que la vida en política no te será fácil, Joan.







