Real Madrid 1 – 1 Manchester United: No hay mejor lugar para soñar que Old Trafford…

Real Madrid 1 - 1 Manchester United
FOTO Firma Cesar Perez BLOG 20

 

¿Y ahora qué?.

por César Labrandero

Emocionantísimo encuentro que nos han regalado ambos conjuntos, dos equipos que, cansados de elucubraciones y matemáticas resultadistas, fueron de cara, a pecho descubierto en busca de una victoria que les acercara a la siguiente ronda de Champions League.

Con el pitido inicial se abría la veda. En los primeros instantes el conjunto inglés parecía impresionado y algo nervioso por las circunstancias, trataban de adelantar las líneas para reducir al máximo los espacios, pero fallaban en la sincronización y no eran capaces de ejercer una presión intensiva sobre el poseedor del balón que impidiera la fluidez en el juego de los locales.

Bajo estas premisas parecía claro que en cualquier momento llegaría el gol del Real Madrid.

Nada más lejos de la realidad ya que un imponente David de Gea se encargó de desbaratar todas las acciones de peligro. Pasados estos momentos de agobio, fueron los diablos ingleses quienes golpearon primero; Welbeck aprovechaba la falta de coordinación entre Diego López y Sergio Ramos para adelantar al Manchester United en el marcador.

Con desventaja en el luminoso y con un sepulcral silencio que recorría imparable las abarrotadas gradas del feudo merengue era el momento para los mejores, para las estrellas, para los fichajes multimillonarios.

Y entonces apareció él, Cristiano Ronaldo, que con un salto vigoroso y remate portentoso quiso rendir particular homenaje al mismísimo Michael Jordan.

Emulando al mítico 23 de los Chicago Bulls –único jugador capaz de detener el tiempo cuando se elevaba sobre el resto– Ronaldo saltó más que nadie para cabecear al fondo de las mayas un perfecto servicio colgado desde la banda por ángel Di María, golazo, otro más del genial delantero madridista.

El encuentro se partía cada vez más a medida que iban transcurriendo los minutos, las ocasiones se sucedían en ambas porterías; las corbatas de ambos entrenadores acuciaban con mayor vehemencia los cuellos de sus portadores y los millones de ojos que estaban clavados en el encuentro evitaban cualquier inoportuno parpadeo que pudiera borrar una bonita imagen para la memoria…

¡…Que viva el fútbol!

En la segunda mitad todo cambió.

Aquél al cual todos habíamos asignado el papel de presa se puso el disfraz de cazador.

Sir Alex Ferguson, técnico del United, conocía perfectamente las mejores virtudes de sus colegas españoles: La carrera y los espacios.

Con estas premisas, el plan parecía claro: perpetró a sus hombres en pocos metros y concedió la posesión de balón a los blancos sabiendo que los madridistas sufren a la hora de elaborar y no son tan fieros frente a un juego posicional.

Así, sin metros ni velocidad y con escasa movilidad de sus atacantes los blancos eran incapaces de traspasar la férrea muralla comandada por un espectacular David De Gea mientras que los diablos rojos lanzaban fulgurantes contraataques con Welbeck como punta de lanza.

Si bien es cierto que el conjunto de José Mourinho no elaboró un fútbol de primer nivel –dado el buen hacer defensivo de sus ilustres invitados– nadie podrá negar que la actitud y compromiso de los madridistas fue extraordinario para ganar un partido ante un durísimo rival como el Manchester United.

¿Y ahora qué?

El Real Madrid tiene que marcar en el teatro de los sueños si quiere pasar a la siguiente ronda de Cuartos de Final –ardua tarea la de asaltar Old Trafford– pero como dijo un Sir de este deporte quien busque un empate sin goles entre merengues y diablos se ha equivocado de encuentro…

César Labrandero.

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