Hoy soy muy feliz.
“Son muy malos” “Es un equipo plano, sin profundidad” “Les falta gol” “Aburren con tanto toque – toque”
¿Y ahora qué?
Pues nada, quien los criticara ayer argumentando haber visto fantasmas y sombras tenebrosas tras el partido inaugural contra los ingleses, tendrá que rectificar en el día de hoy reconociendo que estaban equivocados.
Los miedos y temores se quedaron sin fundamento, tenemos un equipo espectacular, un combinado para disfrutar.
Daba comienzo el encuentro como era de esperar, monopolio para el equipo que dirige Luis Milla, pero esta vez tratando de golear.
La entrada en el once titular de Iker Muniain, otorgó a la selección española ese descaro y desparpajo del que careció en el primer encuentro. Con el “leoncito” del Athletic sobre el terreno de juego ganamos en profundidad y mejoramos notablemente en cuanto a llegada al área rival finalizando buena parte de las jugadas que se cocían en el centro del campo.
Ante el temporal de juego y espectáculo que se había desatado, los checos solo corrían y corrían sin saber muy bien donde se dirigían.
Como meros espectadores de lujo, nuestros rivales de ayer, únicamente se podían limitar a contemplar en primera persona lo bien que jugaban nuestros chicos de La Roja.
Entre todos estos fantásticos futbolistas hoy me gustaría destacar a Thiago Alcántara por tratarse de un jugador diferente, distinto al resto de sus compañeros. Un mago del balón que combina a partes iguales la deliciosa técnica brasileña que corre por sus venas con la disciplina táctica del fútbol europeo adquirida a lo largo de los años.
Juntas, fantasía y sobriedad hacen de este jugador un futbolista espectacular.
Y será mucho mejor cuando ya no tenga que demostrar a nadie su valía, cuando se consolide en la élite y guarde filigranas innecesarias que únicamente hace de cara a la galería.
Hoy soy mucho más feliz sabiendo el espectacular futuro y esperanzador porvenir que le aguarda al fútbol español.
Tenemos jugones para rato amigos…
César Labrandero









