Ya solo quedan cuatro…
Ambiente espectacular; un Santiago Bernabeu entregado hacia la causa de estar en la próxima semifinal quería demostrar que, a pesar de los años transcurridos, su hábitat natural es la máxima competición internacional. Cientos de banderines blancos ondeaban al viento sobre un gran mural en uno de los laterales que citaba el eslogan de la contienda: “Hasta el final, vamos Real”.
Daba comienzo el encuentro con un Real Madrid arrollador. Tan solo le hicieron falta cuatro minutos al equipo merengue para ponerse por delante en el marcador y catorce para jugar con un jugador más todo el encuentro por doble amonestación a Peter Crouch.
Todo se ponía de cara y sin embargo los blancos no carburaban. ¿Qué es lo que pasaba?
Las mismas dificultades que hemos repetido hasta la saciedad. El equipo que dirige José Mourinho tiene serias dificultades para buscar alternativas ofensivas siempre que juega contra defensas cerradas, mucho más si cabe cuando su mago, Mesut Özil, se esconde en la cueva; ni rastro del joven jugador alemán en los primeros 45 minutos.
Tiempo de descanso y lavado de cara. Nueva lección táctica del técnico portugués y rumbo hacia la clasificación. Dos extremos bien abiertos, Di María y Ronaldo para castigar a una mermada defensa inglesa que no podía contener el alubión merengue. Las ocasiones se sucedían una y otra vez hasta que llegó el gol de la desesperación spur y la tranquilidad madridista. Adebayor remataba al fondo de las mayas un centro servido desde la banda.
Cuesta abajo y sin freno posible este Madrid es una máquina capaz de devorar a cualquier rival. El fideo agarró la bola para colarse entre todos y de fuerte disparo lograr el tercero. La fiesta blanca era total.
Todavía quedaba más, el colofón final. Si bueno les pareció el gol de Ángel Di María, ¿qué me dicen del último anotado por Cristiano Ronaldo en colaboración directa con el reaparecido Kaká? Auténtica delicia para el espectador.
A falta de los noventa minutos en White Hart Lane los blancos, salvo sorpresa mayúscula, ya esperan rival en la semifinal. ¿El Barça de Pep quizás?
César Labrandero











