Discúlpenme por ser aguafiestas…
El pasado lunes los chicos de la “rojita” dirigidos por Ginés Meléndez alzaban un nuevo trofeo al cielo, otro triunfo para el deporte español…
¡Somos campeones de Europa!
Saltaba la noticia, un hito histórico nunca antes conseguido por nadie, las selecciones sub 19 y sub 21 de España lograban sendos títulos de campeones de Europa en un mismo año.
Todos los medios, tanto nacionales como internacionales, se hacían eco del espectacular momento que está viviendo el fútbol español y abrían un debate unidireccional, que más que pregunta pretendía ser afirmación: nuestra cantera es la mejor del mundo.
¿Qué hay de cierto en todo esto?
En mi opinión se trata de mero oportunismo difundido por unos pocos que, alertados por el estruendo que supuso la consecución de la última Eurocopa y pasado Mundial han hecho que, ahora sí, nos preocupemos de nuestros jóvenes.
Llámenme aguafiestas pero les diré que esto siempre ha sido así.
Los éxitos en nuestras categorías inferiores han sido algo común y habitual desde que se iniciara la disputa de torneos internacionales.
No me atrevo a asegurar con total rotundidad la supremacía de nuestra cantera con respecto a otras del viejo continente ya que carezco de los datos necesarios para ello, pero si no la mejor, estamos cerca del primer puesto seguro.
Sin embargo, si esta corriente ventajista sirve para valorar como se merece a nuestros jóvenes deportistas y otorgarles esa oportunidad para poder demostrar que son tan buenos como otros por los que se pagan ingentes cantidades de dinero…
Créanme, yo me subo al carro de lo oportuno.














