Toda una ciudad salmantina esperaba con gran entusiasmo este histórico momento, volver a ver a la selección nacional después de cinco largos años y estaba vez llegaban con una estrella en sus pechos que les identificaba como campeones del Mundo. Nadie se podía perder tal acontecimiento.
Un estadio repleto y entregado a cada pase, regate, centro o jugada, cualquier cosa era digna de aplaudir por una afición deseosa y gustosa del buen fútbol.
Se resolvieron las dudas, Vicente del Bosque fiel a su fama de hombre tranquilo y sabedor del gran abanico de posibilidades que tiene esta selección, suplió todas las bajas deportivas que presentaba el once titular de la mejor manera posible, regalando disfraces.
Andres Iniesta se vistió de Xavi Hernández, Santi Cazorla del otro Xabi, el de Alonso, y finalmente a Fernando Llorente le toco el del killer, la referencia del área y el encargado de hacer goles… Fernando Torres. Todo iba a salir bien porque este equipo sabe a lo que juega, existe un modelo futbolístico y se ha instaurado una filosofía que cualquier jugador conoce y puede ejecutar a la perfección.
El encuentro comenzaba como se esperaba, posesión total del esférico para los españoles y unos lituanos encerrados en su campo esperando el más mínimo fallo que les otorgara la posibilidad de salir a la contra.
Las ocasiones se sucedían pero no se acertaba con el ansiado gol que hiciera justicia a una primera mitad de absoluta superioridad de nuestra “roja“. Incluso Villa erró sin explicación alguna a puerta vacía.
Se llegaba a la segunda mitad y con ella llegaron los goles, tan solo un minuto tardó el rey león vasco en adelantar a los nuestros. Parecía que iba a ser el primero de muchos, pero lejos de cualquier facilidad, el delantero centro lituano aprovechó un fallo entre los centrales para poner de nuevo las tablas en el marcador. 1-1… pero aquí no pasa nada.
Otra vez volver a empezar y otra vez el jugador riojano Llorente lograba derribar la muralla defensiva de los lituanos, con casta, coraje y ambición. Volvíamos a estar por delante, pero como ya se sabe que no hay dos sin tres, David Silva cerró el marcador con un esplendido cabezazo a pase de un Sergio Ramos que acabó tocado.
Nos imponíamos por el suelo a base de toque-toque y les derrotamos en los cielos, la España de los bajitos parece no tener techo y ya se ha colocado como líder en solitario de su grupo.
Nuestra más sincera enhorabuena al jugador del Valencia, Aduriz, que con su debut con la selección absoluta ha pasado a formar parte de la lista de los elegidos.
Por todo ello… ¡Gracias Vicente!
Esta España de jugones parece no tener límite ni por tierra ni por aire.
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Cesar L. Perez









