España tenía que ganar y finalmente ganó.
El de ayer se presentaba como un partido dramático en el que no valía otro resultado más que la victoria, los jugadores lo sabían y en varias fases del partido se dejaron llevar por unas emociones incontroladas que distorsionaron el juego y estilo al que nos tiene acostumbrados España.
Finalmente Vicente del Bosque se decidió por incluir en el once titular a Fernando Torres por el “tocado” Iniesta y a Jesús Navas en la posición de Silva.
La presencia del nueve en el equipo supone que David Villa se sienta mucho más libre para poder actuar por toda el frente de ataque, ya que Fernando fija a los centrales y actúa como delantero referencia, lo que permite al “Guaje” más opciones de movimientos.
En principio Jesús Navas iba a dotar a la selección nacional de esa verticalidad y profundidad que reclamábamos en el primer partido, pero sin desmerecer a este magnífico jugador, consideramos que la presencia del extremo sevillista en el once inicial desvirtúa la idea de juego y estilo tan especial que ha creado España.
El de Los Palacios es ideal para liderar ese plan “B” del que tanto hemos hablado, cuando no salen las cosas . Cuando los rivales están muy cerrados, este jugador es capaz de sacar infinidad de centros al área que con un delantero centro rematador como puede ser Llorente crearía mucho peligro, pero no ofrece ese futbol asociativo y de toque que han llevado a España a la cúspide del futbol Europeo.
Con esta victoria hemos recorrido medio camino para lograr el pase a la siguiente ronda, ahora nos queda Chile, un rival mucho más difícil que estos dos primeros y que marcará el verdadero nivel en el que nos encontramos y nuestras posibles aspiraciones finales.
Crucemos los dedos.












