Desde el pasado martes en que se hiciera público el fichaje de Özil por el conjunto blanco, se han vertido ríos de tinta especulando sobre la futura aportación deportiva de este jugador al equipo y acerca de si era este un jugador necesario que pudiera solucionar los “problemas” de juego que ha planteado a lo largo de la pretemporada el conjunto que dirige José Mourinho.
La primera pregunta que me viene a la cabeza es ¿qué tipo de jugador es Özil?
Mesut Özil es uno de esos futbolistas que calificamos de diferentes, porque sus acciones nunca pasan desapercibidas en un terreno de juego, todas con un sello personal y que lo diferencia del resto de jugadores.
Es poseedor de una gran técnica individual, capaz de ejecutar con ambas piernas cualquier acción que requiera el juego como son controles, desplazamientos en corto y largo, o disparos a portería.
Además puede ejecutar con un gran nivel ese fútbol asociativo que tanto gusta entre los espectadores y maneja a la perfección la salida rápida de su equipo a la contra, eligiendo siempre la mejor opción.
Pero si una característica destaca sobre el resto y hace a este jugador realmente especial es su extraordinaria capacidad para dar ese ansiado último pase que tanto esperan los delanteros. En este aspecto es realmente bueno.
Tácticamente, ocupa la posición de media punta o segundo punta, que es donde mejor rinde y más partido se puede sacar a todas estas cualidades sobre las que nos hemos referido, pero gracias a su polivalencia y al mimetismo con el que es capaz de asimilar funciones propias de otras posiciones, puede actuar en todas las zonas ofensivas del campo.
Una vez analizado al jugador, es turno de encajarlo en el sistema táctico del Real Madrid para saber qué puede aportar y estimar así la conveniencia o no del fichaje. A primera vista la característica que primero podemos extraer y que más resalta de los jugadores ofensivos del equipo blanco es, que lejos de ser jugadores asociativos y dispuestos a buscar el “toque-toque” para generar ocasiones de gol sobre la portería rival, necesitan campo para correr y espacios que poder ocupar.
Özil, en ese aspecto es perfecto para los intereses madridistas, no tanto por la asociación, sino por la ya mencionada capacidad que tiene para elegir en todo momento cuando dar ese pase a los atacantes y que de esta manera puedan desplegar toda su velocidad y sus principales virtudes.
La única y principal duda que nos puede llegar a generar este último fichaje, es que la maquinaria blanca no concede “tiempo” a este tipo de jugadores que llegan con la vitola de “crack”, se les exige desde primer día que se enfundan la elástica madridista, que salgan a dar la cara y que se muestren de manera activa en el campo.
No debemos olvidar que es un magnífico jugador pero de tan solo 21 años, el peso de todo un Santiago Bernabeu y de una institución como el Real Madrid es enorme.
¿Podrá soportarlo? Veremos si Mourinho puede manejar esa temible exigencia a corto plazo, con la visión más consistente de un medio plazo realmente prometedor.








