Un profesor para resolver una difícil ecuación.
Si hace unas semanas era el turno para dos ilustres Atléticos como son Caminero y Aguilera en la presentación de sus nuevos cargos, ayer conocimos lo que era ya un secreto a voces, Gregorio Manzano regresa al club de sus amores como gran capitán de la naviera rojiblanca.
Y así, con esta última contratación, el club colchonero cierra la tan ansiada reestructuración deportiva: Un director deportivo, José Luis Pérez Caminero, un director de fútbol base, Carlos Aguilera y finalmente un nuevo entrenador para el primer equipo, Gregorio Manzano.
Una reorganización que, como ya comentamos en su momento, tiene un marcado carácter sentimentalista, un giro rotundo hacia lo atlético, profesionales que tengan por meta la defensa de una bandera y el respeto incondicional hacia una institución histórica como la rojiblanca.
Dejemos por un instante los sentimientos al margen y acudamos estrictamente al plano deportivo.
¿Acertaron con el profesor como técnico?
No seré yo quien dude acerca de la capacidad que ostenta Gregorio Manzano para liderar este nuevo proyecto, es más, considero al técnico jienense un magnífico entrenador.
Sin embargo, esta última elección no ha calado con buen grado en la mayoría de la afición que se muestra escéptica y algo desilusionada con su nuevo entrenador.
¿Será porque las segundas partes nunca fueron buenas?
Acierto o error, el tiempo nos dará o quitará la razón. De momento, el bueno de Manzano tiene un inminente problema que resolver: devolver la ilusión, entusiasmo y pasión a toda una afición.
César Labrandero















