Enésima victoria consecutiva del equipo blanco sobre su hermano de la capital que, visto lo visto, parece resultar su mejor aliado.
Lo dijimos y advertimos, daba comienzo el encuentro con un Real Madrid enchufado, entregado hacia la causa de dejar en la cuneta a los atléticos en este primer encuentro. Ritmo trepidante impuesto por el batallón de futbolistas que ha confeccionado José Mourinho.
Así las cosas, cuando posiblemente asistíamos a los mejores minutos de los merengues esta temporada, llega el Kun Agüero y no se le ocurre otra cosa que inventarse un desmarque primoroso a la espalda de su zaguero para que Forlán abriera el marcador. Insólito pero cierto, el conjunto blanco debía remontar.
¡Toque de corneta y a la carga mis valientes! Intensificaron todavía más si cabe el ritmo los locales y pronto llegaron a puerta. Sergio Ramos saltó más que todos y remató al fondo de las mayas un servicio botado desde el saque de esquina. Empate en el luminoso y tan solo habían transcurrido quince minutos.
Las ocasiones se sucedían, de todas las formas y colores: Marcelo de chilena, Özil tras fuerte disparo, y Cristiano Ronaldo mostraba una vez más su hambre insaciable por marcar. Cualquier posición de CR7 era buena para tratar de derribar al joven meta colchonero. Pero nada, no había manera y se llegaba al final de esta primera mitad con un esperanzador empate para los colchoneros habiendo aguantado el fuerte temporal.
Tras la reanudación, el mismo guión. Un Madrid dominador y un Atlético que esperaba agazapado una contra mortal de su estilete goleador, y la tuvieron, el pequeño Kun encaró por partida doble al portero madridista que otra vez más fue el salvador de los merengues. San Casillas ¡te estás ganando el cielo!
Después del susto llegó la confirmación. Jugadón del alemán Özil que el voraz Cristiano se encargó de materializar con un 2-1 y la remontada se consumaba.
Pasaban los minutos y los de Quique parecían contentos con este buen resultado, se relamían el colmillo sabiendo que el Vicente Calderón sería el escenario de la batalla final. Quedaba todo perfectamente entramado hasta que Filipe Luis destrozó esta ilusión. Mesut agradecía con gol el tremendo fallo y todo apunta a que este regalo signifique la clasificación.
Finalmente venció la rutina: 3-1 final que pone a los blancos un paso más cerca de la gran final, ¿o quizás no?
El infierno rojiblanco tiene la última palabra.
César L.Perez.
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