Por fin me llegó la inspiración, frente a las olas del Océano Atlántico.
Esta semana se han despedido dos jugadores tremendamente especiales del Real Madrid. Entre los dos, sumando sus virtudes, hubiésemos visto el jugador perfecto, capaz de ganar 10 balones de oro a lo largo de su carrera. Lástima que el jugador Raúl Gutiérrez jamás haya existido, el talento de uno y el talante del otro.
No obstante por separado no lo han hecho nada mal: Guti formará parte de un elenco de jugadores que siempre estarán recordados como grandes en la historia de un club muy histórico. Raúl, no obstante, tendrá un lugar muy especial en la historia del Real Madrid, su nombre estará escrito en letra dorada en la memoria del madridismo.
Raúl: Raúl es una especie de “Expediente X”. Cuando analizamos su retrato robot como jugador no se resalta nada en particular, menos la falta de sobresalientes que ofrece. Todos los zurdos tienen una pierna izquierda exquisita, menos Raul, la suya es aceptable. La pierna derecha…vaya. El juego aéreo tampoco es lo suyo. Casi todos los delanteros importantes en el fútbol europeo tienen un punto de velocidad interesante, claro, menos Raúl.
Quizás sea precisamente por alguna carencia técnica por la que Raúl ha sido capaz de desarrollar una lectura balompédica extraordinaria. Lee el fútbol como pocos. Su inteligencia sobre el campo está al alcance de casi nadie. Su actitud, siempre ejemplar. Es un jugador admirable.
También es curioso que los goles de Raúl siempre tienen una importancia capital, no marca el quinto, Raúl marca los goles importantes. Eso no es casualidad, no hay casualidades que duran tanto.
Raúl se va, pero deja tanto, que nunca le olvidaremos.
Suerte.
Guti: José es un genio, tal cual. Cuando alguien dice aquello de “capaz de hacer lo mejor y, lo peor” muchos habrán pensado en Guti. Muy poca gente me ha dado tanto placer viendo el fútbol como él. Y, muy pocos me habrán desesperado tanto. Su talento es subliminal. Su visión de juego es incomparable con nadie que yo haya visto. Sus brochazos de fútbol son de los más artísticos.
A veces he pensado “cómo me hubiese gustado jugar de 9 con él”, pero tal vez no hubiera dormido por la noche la víspera del partido, esperando que él hubiera dormido bien.
Desde que José entró en el primer equipo del Madrid, no ha habido ni una sola temporada en la que el Madrid no gastara una inmensa fortuna para fichar un jugador para desplazarlo. Y siempre acabó jugando Guti. ¡Que gran mérito!
Guti es el Aston Martin (soy inglés) que pasa con demasiada frecuencia al taller; esa joya que siempre piensas en venderla, pero… ¡Es un Aston Martin! Guti es arte, un cuadro inmenso, lo que pasa es que lo tengo en un piso de 60 metros.
Guti me ha hecho feliz viéndole jugar al fútbol. Espero que él encuentre la felicidad jugando porque se lo merece inmensamente.
Le deseo mucha felicidad.
Dos jugadores de la misma quinta, más o menos. Dos jugadores del mismo equipo durante tantísimo tiempo. Dos jugadores de una época. Dos jugadores absolutamente distintos… a los que amaremos siempre y les echaremos muchísimo de menos.












