
Lo dijimos: espectacular encuentro entre estos dos colosos del fútbol europeo que lucharon a cara de perro para ganar algo más que tres puntos. Ambos tenían un objetivo adicional: recuperar el prestigio perdido en el viejo continente. Un partido que gozó de todos los ingredientes necesarios para no dejar indiferente a nadie: emoción, lucha, entrega, e incluso, por momentos, hasta raciones de buen fútbol.
Con el pitido inicial daba comienzo la batalla por el dominio.Lejos de nuestras predicciones, el Real Madrid de José Mourinho salió a controlar el encuentro, querían dominar a la fiera desde el primer minuto y lo consiguieron.
Un conjunto blanco muy bien plantado en el campo que llegaba con suma facilidad a las inmediaciones del veterano Abbiati, generando multitud de ocasiones claras para abrir el marcador.
El Milán, por su parte, no podía seguir el ritmo y la fogosidad con la que habían salido los jóvenes madridistas. Experimentados, sabedores que después de la tempestad siempre llega la calma, se dedicó a “sobrevivir” de este primer aluvión merengue, y así fue, transcurridos los primeros 30 minutos de asedio blanco, era el turno de los rossoneros, que con un par de buenas combinaciones entre Ronaldinho e Ibrahimovic dieron las primeras ocasiones claras, que, unas veces Iker y otras la diosa fortuna, se encargaron de evitar el gol.
Parecía que se iba a llegar con tablas al descanso cuando una de esas majestuosas galopadas de Ángel Di María encontraban solo a Higuaín dentro del área. Golazo y 0-1 en el marcador.
El “Pipita” con este tanto entra en el Olimpo de los mitos blancos al lograr el gol nº 700 del Real Madrid en competiciones europeas, y es que este chico día a día demuestra lo que está creciendo. Empieza a dominar casi a la perfección tres aspectos tácticos y técnicos imprescindibles en todo gran delantero: desmarque, control y finalización. ¡Enhorabuena porque has hecho historia Pipita!
La segunda mitad, mismo guión que la primera. Dominio y control táctico de los pupilos de Mourinho sin acierto de cara a gol. Todo parecía controlado y únicamente, la mala o buena fortuna, en este caso para el Milán, podían desequilibrar un encuentro en el que el equipo español estaba siendo muy superior. Y así ocurrió. Una concatenación de errores, primero Pepe y luego Iker otorgaron el empate a los milanistas. Unos errores que no restan ni un ápice a la clase magistral que dio el central portugués sobre anticipación.
El empate espoleó a los italianos, que se encontraron el segundo gol después de una calamitosa decisión arbitral al no señalar un clamoroso fuera de juego –cierto es que el línea ni se percató de la infracción– e Inzaghi aprovechó su oportunidad y puso el 2-1 en el luminoso. Con este gol el veterano jugador italiano pasa a la historia de máximos goleadores de competiciones Europeas con 70 dianas. Enhorabuena Filippo.
Cuando el encuentro agonizaba, otra vez la luz celestial iluminó a un Karim Benzema que venía disfrazado de gran pasador y con un sutil toque dejo solo a Pedro León, que con un fuerte disparo lleno de rabia por todo lo sucedido, ponía las tablas en el marcador y daba la clasificación matemática al equipo madridista.
Mou saltaba de alegría en la banda, sabía de la importancia de este resultado por lo que el conjunto madridista tiene que afrontar las próximas semanas.
Noche de record en San Siro y partido para el recuerdo de todos los espectadores. Gracias por el magnífico espectáculo que nos habéis brindado y que nos reafirma en nuestros sentimientos. Sí, amamos el fútbol. ¡Amamos la Champions League!
César L. Perez
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