Ayer miércoles, 5 octubre de 2011, el Comité de Competición hacía pública la sanción impuesta tanto a José Mourinho, técnico del Real Madrid, como a Tito Vilanova, segundo entrenador del F.C. Barcelona, por los desafortunados incidentes que tuvieron lugar en el partido correspondiente a la vuelta de la Supercopa de España disputada en el Camp Nou.
El castigo impuesto al preparador portugués consta de dos partidos de suspensión, a cumplir en Supercopa, más una multa de 600 euros. Por su parte al segundo de Pep Guardiola le han impuesto un solo partido de suspensión, también a cumplir en Supercopa, e idéntico gravamen económico que al madridista.
Establecidos los antecedentes de hecho y sus respectivas sanciones, yo les pregunto: ¿Qué les parece?
En mi opinión, es una auténtica vergüenza.
Dejando al margen juicios de valor sobre quien tiene razón, algo imposible de resolver y que además no me interesa, los señores del Comité de Competición han decidido que el castigo a tan lamentable, grotesco y maleducado espectáculo se reduce únicamente a dos y un partido, que vaya usted a saber si algún día se cumplirán…
¿Qué pensará el mundo del fútbol hoy sobre nuestra Liga española?
¿Impunidad tal vez?
En fín, tenemos lo que queremos, o lo que merecemos, una vez más.












