¿Qué les parece?.
Ayer se hacía oficial uno de los grandes traspasos de este mercado veraniego, el Manchester United de Sir Alex Ferguson presentaba a David de Gea, portero encargado de suplir al eterno Edwin Van der Sar.
Aunque no ha trascendido de manera oficial la cuantía de la operación, los rumores apuntan a que el nuevo arquero “red” ha podido repercutir a las arcas atléticas algo más de 25 millones de euros.
¿Qué les parece?
Comencemos por el principio.
Recuerdo como si fuera ayer mismo su debut como futbolista profesional, nada más y nada menos que en un partido correspondiente a la fase de grupos de la Liga de Campeones en casa del temible Oporto portugués.
David saltaba al terreno de juego teniendo que suplir al portero titular Roberto que en un lance del juego se había lesionado. A pesar del resultado final, su equipo perdió por 2-0, el joven guardameta madrileño tuvo una actuación sensacional.
Surgió entonces la figura de aquel portero con cara de niño pero con seguridad y frialdad propias de un veterano consagrado.
Nadie podía frenar ya la ascensión meteórica de este extraordinario futbolista que, pasito a pasito y jornada tras jornada, se iba ganando con total merecimiento el corazón de toda una afición entregada al último gran descubrimiento de la cantera rojiblanca.
El balance final de David de Gea como futbolista del Atlético de Madrid no puede ser más exitoso. En apenas dos temporadas como portero del primer equipo, ha logrado una Europa League y una Supercopa de Europa.
Hay un amplio sector de atléticos que no entienden la marcha de uno de los jugadores que más había ilusionado a la afición en los últimos tiempos.
Acepto y respeto su frustración pero me gustaría decirles algo: piensen en todos aquellos pequeños canteranos que día tras día se enfundan la elástica rojiblanca luchando sin descanso por cumplir un sueño deportivo. Reflexionen acerca de cómo se deben sentir todos ellos viendo que uno de sus compañeros ha acariciado el cielo con los dedos.
El traspaso de David de Gea, aunque doloroso, certifica y da sentido a la apuesta que se está haciendo por el fútbol base dejando claro una vez más, que el sueño de todos los niños por triunfar como deportistas, ES POSIBLE.
César Labrandero









